Gestionar un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) es un proceso clave para las empresas que necesitan adaptarse a situaciones complicadas sin tener que recurrir a despidos.
A través de un ERTE, se puede suspender temporalmente contratos o reducir jornadas laborales de tus empleados, lo que permite a tu empresa sobrevivir en momentos difíciles mientras proteges los puestos de trabajo. En este artículo, te explicamos cómo gestionar adecuadamente un ERTE para que puedas tomar decisiones informadas y cumplir con todos los requisitos legales.
Gestión ERTE: pasos clave para empresas
La gestión de un ERTE implica seguir una serie de pasos importantes que aseguren que el proceso se lleve a cabo de forma correcta y cumpliendo con la normativa vigente. Antes de nada, es fundamental tener claro que no se puede solicitar un ERTE sin una causa justificada. Estas causas pueden ser:
- Económicas: si tu empresa atraviesa por una situación económica negativa o ha sufrido una disminución persistente de ingresos durante dos trimestres consecutivos.
- Técnicas: cambios en los medios de producción que afecten la actividad normal.
- Organizativas: modificaciones en los métodos o sistemas de trabajo.
- De producción: variaciones en la demanda de bienes o servicios.
- Fuerza mayor: circunstancias inesperadas y excepcionales, como crisis sanitarias o catástrofes naturales.
Una vez que se haya identificado la causa, podrás planificar el procedimiento y preparar la documentación necesaria para solicitar el ERTE. Es aconsejable que, durante este proceso, cuentes con el apoyo de asesores laborales que te guíen en cada paso.
Tipos de ERTE según la causa y cómo elegir el adecuado
Hay dos categorías principales de ERTE, y comprender sus diferencias te permitirá elegir el que mejor se ajuste a tu situación:
- ERTE por fuerza mayor: se aplica cuando ocurren eventos inesperados que impiden la actividad normal de la empresa, como una crisis sanitaria. En estos casos, la resolución por parte de las autoridades suele ser rápida, ya que se consideran situaciones urgentes.
- ERTE por causas ETOP (Económicas, Técnicas, Organizativas o de Producción): se aplica cuando existen motivos que justifican una disminución temporal de la actividad. En estas situaciones, es necesario iniciar un periodo de negociación con los representantes de los trabajadores para acordar las condiciones del ERTE.
Elegir el tipo de ERTE adecuado dependerá de la causa justificada que esté afectando a tu empresa. Recuerda que para cada tipo de ERTE se requiere una documentación diferente y un procedimiento específico.
Procedimiento de solicitud de un ERTE ante la autoridad laboral
Para tramitar un ERTE, es imprescindible entregar varios documentos ante la autoridad laboral correspondiente. Aquí te detallamos los pasos básicos que deberás seguir:
- Enviar la solicitud: es necesario elaborar un expediente específico para cada centro de trabajo que se vea afectado. Esto incluye justificar las causas del ERTE, detallar las medidas aplicadas a cada trabajador y fijar la fecha de inicio del ERTE. Además, es importante incluir una relación nominal de todos los empleados que estarán afectados.
- Utilizar el formulario oficial del SEPE: el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) facilita un formulario oficial que deberás completar y enviar junto con la solicitud.
- Comunicación a los trabajadores: informar a todos los empleados afectados es obligatorio. Esta comunicación debe ser clara y transparente, y debes conservar justificantes de las comunicaciones realizadas.
- Remitir los documentos a la Seguridad Social: es fundamental notificar a la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) sobre las modificaciones en la situación laboral de los trabajadores, indicando si se trata de una disminución de la jornada o una suspensión temporal de sus contratos.
Obligaciones de la empresa durante y después del ERTE
Gestionar un ERTE no es solo cuestión de presentar la solicitud; también implica cumplir con una serie de obligaciones para con los trabajadores y las instituciones durante todo el proceso:
- Mantener las cotizaciones sociales: aunque los empleados estén en situación de suspensión o reducción de jornada, tu empresa debe seguir cotizando por ellos. No obstante, en determinadas situaciones, es posible beneficiarse de exenciones o reducciones en las cotizaciones.
- Garantizar la reincorporación: cuando el ERTE finalice, todos los empleados afectados deben volver a sus puestos en las mismas condiciones previas. Además, deberás cumplir con el compromiso de mantener los empleos durante al menos seis meses después de que termine el ERTE.
- Tramitar la prestación por desempleo: los trabajadores tienen derecho a recibir el subsidio de paro mientras el ERTE esté vigente. Tu empresa debe enviar la solicitud colectiva de desempleo al SEPE y remitir el certificado de empresa de manera telemática en un plazo de 5 días desde la solicitud.
En definitiva, los ERTEs son una solución clave que permite a las empresas enfrentar situaciones complicadas sin tener que optar por despidos permanentes. La gestión del ERTE requiere de una correcta planificación, presentación de documentos y cumplimiento de las obligaciones con los trabajadores e instituciones.
Siguiendo los pasos y recomendaciones adecuadas, podrás implementar un ERTE en tu empresa de forma eficiente, protegiendo tanto los intereses de tu negocio como los derechos de tus empleados.
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